Crítica

Atribuyen a Napoleón la frase de que "todo soldado lleva en la mochila la vara de mariscal" y puede ser que sea cierto. Igual que todo muchacho que se echa a los caminos con la ilusión de ser torero, llevando en el hato un futuro de gloria. El soldado, en campaña está a merced de la suerte y el "capa", por el contrario, ha de salir en su busca con decisión, entrega y ambición.

Decisión, entrega y ambición ya se advertían en la vivaracha mirada de Sebastián Palomo Linares cuando esperaba su turno en la "Oportunidad" carabanchelera. Y a la vez que Vargas Llosa, Alberti, Sanguino y Botero -todos ellos contemporáneos y toreros malogrados- llegaban a la cima en la literatura, la poesía la escultura y la pintura, Sebastián ganaba la "vara de mariscal" del toreo.

Traspasar el umbral de las Puertas Grandes de las principales plazas del mundo era un sueño cumplido pero no colmaba su inmensa inquietud artística. Necesitaba más. Y entre triunfo y triunfo se refugiaba en la paz bucólica de su "palomar", para cumplir su particular "descanso del guerrero" : pintar.

Los moldes clásicos se le hacían estrechos y, alternando pinceles y lienzos con los materiales más insospechados, dio una nueva dimensión a la pintura. Una dimensión genial, revolucionaria. Una eclosión de arte. Si a Goya, pintor, se le llamó "Don Francisco el de los Toros", a Palomo Linares, torero, se le puede denominar: "Don Sebastián el de los Cuadros".

Federico Sánchez Aguilar
Crítico de arte




…Cuando contemplé por primera vez la pintura de Palomo Linares, sentí que la verdad del arte se conserva viva en él. Resulta aleccionador ese avanzar por sus medios y posibilidades de forma muy directa suya, en legítima aspiración de contener el mensaje dentro y lanzarlo a través de las creaciones como vivencias inhabituales. Palomo es un pintor honesto.

Otra cuestión que quiero aclarar, pretendo aclarar bien aquí. Ha surgido una leyenda negra interpretativa en torno a una indignidad por excelencia, que relaciona su pintura con las abstracciones de Viola, con las que no tiene relación alguna, si no se salpica de errónea apreciación. Crítica sin ojo clínico firmada con el ojo tuerto de la equivocación.

No hay tal, nunca sucedió esa influencia aunque pudiera parecerlo, no se discute si fuera beneficiosa o nociva en el caso de que hubiera sucedido, cuando él es un autentico anti-Viola; aseguro que es el fenómeno distinto que deja, con el paso de los años, de hacer más transparentes las luces sobre el telón de fondo de un modo total y no el i mpacto del bloqueo de un virtuosismo técnico del artista sobre la clave de un fogonazo de color central sobre el que únicamente gira la construcción del cuadro que poco o nada tiene que ver con la pintura de Palomo.

Mario Ángel Marrodán
Asociación Española de Críticos de Arte




“Palomo es más pintor de lo que parece, más interesante para quien de sus cuadros sospeche que sea jugueteos o divertimentos, incluso diría que parece destinado a tener relevancia de los elegidos.”
“…la visión sensualizada de una noche de sueños, el elemento esotérico surgido en la abstracción plástica, nunca jamás la excusa, la novedad, el reclamo y el montaje circunstancial…”

Mario Ángel Marrodán
Asociación Española de Críticos de Arte




“Para entender mejor la obra plástica de Palomo, es tan necesario superar el término de ligera comprensión como detenerse a visualizar un tipo de pintura nada fácil de captar por ser un mundo imaginario, casi inventado por el artista aunque tenga ciertos valores de referencias concretas en los que basarse….” “… además de por estar dotada cómo está de un sello personal que refleja su propia personalidad, sobre todo en la amplia gama cromática que le confiere el grado estético de gran compositor colorista…” “El pintor ofrece una creación entregado al sentimiento de la belleza tanto en el aspecto cromático como en lo compositivo, ambas las bases de sus obras…”

Mario Ángel Marrodán
Asociación Española de Críticos de Arte